Accedemos a la realidad de formas muy variadas: perceptivas, cognitivas, emotivas, volitivas, evaluativas, imaginativas, agentivas, etc. A veces el acceso es consciente, otras veces no. A veces el acceso es espontáneo, otras veces requiere grandes esfuerzos teóricos. Parece trivial decir que todos esos accesos requieren adoptar alguna perspectiva o punto de vista. Pero el perspectivismo quiere convertir esta supuesta trivialidad en una posición filosófica sustantiva frente a otras posiciones como las del realismo, el relativismo o el pluralismo.
Qué queremos decir cuando decimos que todos nuestros accesos a la realidad requieren adoptar una perspectiva o punto de vista? ¿Podríamos querer decir simplemente que accedemos a la realidad de formas muy variadas? ¿Podríamos querer decir tan solo que acceder a la realidad es algo que lleva a cabo un sujeto concreto y particular en unas circunstancias concretas? Para el perspectivismo quiere decir mucho más.
La adopción de perspectivas se trata abundantemente en teoría del arte, en literatura, en cinematografía, en arquitectura, en teoría del diseño, etc. Aquí nos centraremos en el perspectivismo como posición filosófica. En filosofía, el perspectivismo se articula en torno a las nociones de perspectiva y punto de vista, acompañadas de una gran familia de otras nociones emparentadas. Hay una importante tradición filosófica perspectivista, que a menudo se ha mezclado con las tradiciones del relativismo, el escepticismo y el pluralismo. Sin embargo, el perspectivismo tiene importantes rasgos distintivos que lo diferencian de esas otras tradiciones. Junto a la plena aceptación de nuestra dependencia respecto a la adopción de perspectivas y junto a la aceptación del enorme pluralismo de perspectivas disponibles, el perspectivismo añade otros ingredientes como una firme confianza en que no todas las perspectivas tienen el mismo valor, la esperanza de poder siempre encontrar perspectivas mejores o la aceptación de que existen invarianzas perspectivistas sumamente relevantes.
Son muchas las expectativas que suscita el perspectivismo. Claramente, se esfuerza por evitar el escepticismo. Como acabamos de ver, también ofrece la posibilidad de un pluralismo no relativista. Y así mismo, sugiere la posibilidad de una tercera vía que permita salir del estancamiento provocado por los enfrentamientos entre el realismo y el relativismo. Sin embargo, los problemas también son abundantes. Y un problema que atraviesa todos los demás es entender la naturaleza de las propias perspectivas. Sin ofrecer buenas respuestas a este problema, decir que todos nuestros accesos a la realidad requieren adoptar una perspectiva o punto de vista se convierte ciertamente en algo muy vacío de contenido.
Los dos primeros apartados aclararán las nociones de perspectiva y punto de vista, recordarán la tradición del perspectivismo y presentarán algunos de los enfoques perspectivistas más importantes en el panorama filosófico actual. El tercer apartado propondrá dos perfiles para el perspectivismo, uno muy general y el otro más detallado. Su objetivo es facilitar la identificación de posiciones perspectivistas en contraste con otras posiciones. El cuarto y último apartado considerará varios problemas persistentes en el perspectivismo.
1. Aproximación histórica
El perspectivismo tiene una larga tradición que se extiende mucho más allá de la filosofía occidental, incluso mucho más allá de la propia filosofía. Podemos encontrar abundantes ideas perspectivistas en el jainismo, el taoismo y el budismo. Y dentro de la filosofía griega, los planteamientos de Heráclito y del escepticismo, especialmente el pirrónico, contienen abundantes argumentos y actitudes perspectivistas.
Avanzando más en el tiempo, son referencias imprescindibles Leibniz, Kant y Nietzsche. Leibniz propuso una metafísica monadológica que puede interpretarse como postulando los puntos de vista como único fundamento. El impacto de Kant también fue muy importante, sobre todo a la hora de poner límite a las especulaciones metafísicas, incluyendo la propia metafísica especulativa de Leibniz. Nietzsche, por su parte, es un perfecto ejemplo de cómo el perspectivismo puede llegar a mezclarse intensamente con el relativismo y con el escepticismo, siendo a veces muy difícil hacer distinciones que no sean de actitud.
Otro periodo importante para el perspectivismo tiene lugar desde finales del siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX. Algunos protagonistas centrales son James, Russell, Whitehead y, por supuesto, Ortega y Gasset. En ellos, la noción de perspectiva tiene un papel crucial, llegando hasta los planteamientos mas básicos (Véase, por ejemplo, Ortega y Gasset 1916). A lo largo de sus diferentes etapas, Wittgenstein también mostró una gran sensibilidad ante las ideas perspectivistas. Recordemos sus observaciones sobre el campo de visión, en el Tractatus, o su dibujo del pato/conejo en las Investigaciones.
La historia escrita de la tradición perspectivista está aún por hacer. Pero existen algunos esbozos. Sobre el perspectivismo en Nietzsche, por ejemplo, véase Hales y Welshon (2000). Comparando los perspectivismos de Nietzsche y Whitehead, es muy sugerente Crosby (2007). Y sobre las grandes familias dentro del perspectivismo, véanse los extensos trabajos de Conant (2005 y 2006).
En la filosofía de la última parte siglo XX, el perspectivismo ha quedado a menudo invisibilizado por las discusiones entre el realismo y el relativismo. Pero han acabado resurgiendo con fuerza enfoques perspectivistas, generalmente de tipo local o aplicado, en numerosos campos. Algunos ejemplos son Giere (2006) en filosofía de la ciencia, Perry (2000) y Recanatti (2007) en filosofía del lenguaje, Farkas (2008) y Sosa (1991) en epistemología, Dennett (1987) y Nagel (1986) en filosofía de la mente, Hartman y Thompson (1996) en ética, Hardin (2004 y 2015) en el pensamiento feminista, y Castañeda (1972) en metafísica.
En todos los planteamientos perspectivistas, la metafísica tiende a quedar subordinada a la epistemología. Responder a la pregunta acerca de «cómo es» la realidad pasa a depender de la respuesta que demos a la pregunta acerca de «cómo podemos conocerla». Esta subordinación ya fue explícita en Kant, autor que ha inspirado abundantes desarrollos perspectivistas. Y puede aceptarse o rechazarse. Pero si se rechaza, correremos el peligro de estar presuponiendo un conocimiento que se asume sin reflexión.
Que haya muy diversas formas de entender las perspectivas no supone ningún problema para el perspectivismo. Lo extraño, más bien, sería que el perspectivismo se empeñara en que los puntos de vista sólo pudieran entenderse de una única forma. El perspectivismo nunca puede rechazar la pluralidad. Ni siquiera respecto a la manera de conceptualizar lo que sean los puntos de vista ni, por supuesto, respecto a la manera de entender reflexivamente el propio perspectivismo. Pero como veremos a continuación, a pesar de que la dependencia perspectivista y el pluralismo nos inclinen hacia el escepticismo y el relativismo, el perspectivismo también cuenta con recursos para distanciarse de estos planteamientos.
2. Puntos de vista, perspectivas, perspectivismo
Las nociones de perspectiva y punto de vista son centrales en el perspectivismo. Son prácticamente equivalentes en el lenguaje ordinario. Y las estamos utilizando de forma intercambiable. En torno a ellas, hay una amplia familia de otras expresiones como «concepción», «enfoque», «planteamiento», «opinión», «visión», «aspecto», «sentido», «faceta», «cara», «ángulo», «carácter», «marco», «esquema conceptual», «paradigma», «forma de vida», etc. Todas ellas forman el campo semántico en el que se desarrolla el discurso perspectivista.
A la hora de analizar la noción de perspectiva, podemos fijar la atención en su estructura o en su función de acceso a la realidad. En cuanto a la estructura de las perspectivas, puede considerarse que adoptar una perspectiva consiste simplemente en captar un aspecto de un objeto (Hautamäki, 2020). El aspecto sería aquí el contenido de la perspectiva. También puede detallarse más su estructura distinguiendo contenidos no conceptuales, contenidos conceptuales, relaciones diversas que un sujeto puede mantener con esos contenidos y condiciones de posesión de la perspectiva (Liz y Vázquez, 2015, Vázquez y Liz, 2011, y Vázquez y Liz (eds.) 2015). Y aún pueden hacerse análisis mucho más detallados (Lehtonen 2011).
En cualquier caso, la noción de perspectiva está estrechamente unida a la noción de aspecto. Cabe decir que existen las perspectivas porque existen los aspectos. Y también, que existen los aspectos porque existen las perspectivas. Una concepción perspectivista de la realidad o de los propios sujetos que acceden a ella implica adoptar una concepción aspectual de la realidad y de los sujetos. Y tener una concepción aspectual de la realidad y de los sujetos implica ser perspectivista.
Los abundantes planteamientos existentes sobre los contenidos conceptuales y no conceptuales pueden ser incorporados de manera muy natural en los análisis estructurales. Y tanto los análisis de Frege y Russell sobre las actitudes proposicionales como los planteamientos originados por Brentano y Husserl siguen siendo muy relevantes. Véase Crane (ed.) (1992).
También hay enfoques estructurales que no se fijan en la estructura interna de las perspectivas sino en estructuras más amplias. Son importantes en este terreno todos los análisis sobre las nociones de esquemas conceptuales, marcos, paradigmas, formas de vida, etc., que podemos encontrar en autores como Carnap, Kuhn, Wittgenstein, Sellars, Quine, Davidson o Putnam. También deben destacarse los desarrollos clásicos de Russell (1918) sobre la creación de espacios de perspectivas y los desarrollos recientes de Hautamäki (1992 y 2016) basados en el formalismo de los espacios conceptuales.
Si nuestra atención no se fija en la estructura, interna o externa, sino en la función de acceso a la realidad que ofrecen las perspectivas, tendremos otro panorama distinto. Debe mencionarse el enfoque pionero de Moline (1968) basado en las conductas típicamente asociadas a ciertos puntos de vista, el enfoque lógico igualmente pionero de Hautamäki (1983 y 1986), construyendo sistemas lógicos modales con mundos posibles y perspectivas dentro de cada mundo como índices de evaluación, y los enfoques metafísicos de Williams (1978) y Moore (1987 y 1997), quienes han promovido una acalorada discusión sobre la necesidad de que, al menos idealmente, exista una «concepción absoluta» de la realidad si es que la realidad es de cierto modo, es decir, si tiene una determinada manera de ser. Putnam (1981 y 1987 y 1992) ha desempeñado un importante papel en tal discusión.
3. Perfiles para el perspectivismo
Un perfil muy esquemático del perspectivismo podría consistir en las siguientes dos tesis:
- No podemos contar más que con las perspectivas que podemos adoptar.
- Estas perspectivas son suficientes para todos nuestros propósitos.
Mientras que la primera tesis es muy restrictiva y limitadora, la segunda tesis pone de manifiesto la gran confianza que tiene el perspectivismo en eso que únicamente podemos tener. Esta peculiar combinación de limitación y confianza siempre ha sido la marca característica del perspectivismo.
Como hemos dicho, hay muchos tipos de perspectivas: perceptivas, cognitivas, emotivas, volitivas, evaluativas, imaginativas, agentivas, etc. Podemos considerar al relativismo como sosteniendo la tesis igualitarista de que, en cualquier sentido, todas las perspectivas tienen siempre el mismo valor. Y al escepticismo como rechazando que tenga sentido la propia noción de valor de una perspectiva. La dependencia perspectivista ha sido uno de los principales apoyos tanto del relativismo como del escepticismo. Pero el perspectivismo no es necesariamente relativista ni escéptico. Aunque haya cruces muy importantes entre el perspectivismo y esas posiciones, siendo Nietzsche uno de los ejemplos más destacados, la tradición perspectivista generalmente asume el pluralismo rechazando tanto el relativismo como el escepticismo. Esto se complementa con una gran moderación epistemológica y metafísica en todos los intentos por ir más allá de lo que se encuentre en las perspectivas que adoptamos. Sin embargo, todo ello también se acompaña de un fuerte optimismo respecto a la posibilidad de adoptar siempre perspectivas mejores y con la expectativa de encontrar invarianzas perspectivistas relevantes.
La anterior combinación de actitudes sugiere un perfil del perspectivismo más complejo que el anterior. Este nuevo perfil estaría compuesto por las siguientes tesis:
- Dependencia perspectivista: Todos nuestros accesos a la realidad, y a nosotros mismos, dependen de nuestras perspectivas.
- Pluralismo: Siempre es posible adoptar distintas perspectivas.
- No igualitarismo: No todas las perspectivas tienen siempre el mismo valor.
- Meliorismo: Siempre es posible adoptar perspectivas mejores, esto es, perspectivas con más valor.
- Invariantismo: Existen invarianzas relevantes en los contenidos de nuestras perspectivas.
Las tesis T1 y T2 nos apartan del tipo de realismo que Putnam (1981) llamaba «realismo metafísico». Tal realismo asumiría (1) la existencia de una realidad estructurada de manera completamente independiente de nuestras perspectivas, una realidad «externa» a ellas, (2) que hay una única representación verdadera y completa de la realidad, y (3) que la verdad es algún tipo de correspondencia entre esas representaciones y la realidad. Estrictamente, T1 no es incompatible con (1),. El perspectivismo puede tolerar la existencia de una realidad independiente o externa. Pero asume que aún si existe, no podremos nunca llegar a entenderla bien. El pluralismo sin límite de perspectivas que plantea T2 sí se opone directamente a los otros dos supuestos del realismo metafisico.
A su vez, la tesis T3 nos aparta tanto del relativismo como del escepticismo. Y la tesis T4 refuerza ese rechazo. Este componente meliorista del perspectivismo es crucial. Siempre accedemos a la realidad adoptando perspectivas, y la realidad siempre se presenta bajo múltiples aspectos, pero buscamos continuamente las mejores perspectivas, los aspectos más relevantes. Y el perspectivismo afirma que siempre podemos encontrarlos. El perspectivismo rechaza el igualitarismo al mismo tiempo que asume el pluralismo. El pluralismo reafirma la distancia respecto al realismo generada por T1. Y el meliorismo de T4 aumenta la distancia creada por T3 respecto al relativismo, y también respecto al escepticismo.
La composición de esas dos fuerzas, el pluralismo de T2 y el meliorismo de T4, hacen del perspectivismo una posición filosófica distintiva. Aunque muchas veces tanto el relativismo como el escepticismo hayan utilizado argumentos perspectivistas, especialmente el hecho de que todos nuestros accesos a la realidad sean dependientes de la adopción de alguna perspectiva, el perspectivismo siempre ha querido distanciarse de esas dos posiciones. Y también ha rechazado que se le considere una simple posición de compromiso entre el realismo y el relativismo. No es meramente una posición situada «entre» el realismo y el relativismo. No es meramente un tipo de realismo moderado o de relativismo moderado. Ciertamente, puede verse así. Pero el perspectivismo aspira a que también pueda verse de otras formas más sugerentes.
Sobre el pluralismo, una importante referencia es Coliva y Pedersen (eds.) (2017). Y sobre el papel que tiene en el relativismo la tesis igualitarista acerca de que todos los puntos de vista o perspectivas tengan el mismo valor, son importantes Baghramian (2004), Baghramian y Coliva (2019), Boghossian (2006), Hales (2006) y Hales (ed.) (2011).
La última de las tesis anteriores, T5, señala una dirección en la que se puede avanzar decididamente hacia perspectivas mejores. La noción de invarianza perspectivista implica que podemos encontrar los mismos contenidos, o contenidos relevantemente similares, a través de ciertos cambios de perspectiva. Las invarianzas perspectivistas ofrecen un sentido de objetividad muy diferente del que habitualmente encontramos en el realismo. Esta tesis juega un papel crucial en los planteamientos perspectivistas de Leibniz, Russell y Castañeda. Y dos autores recientes que han analizado en profundidad la noción de invarianza perspectivista son Nozick (2003) y van Fraassen (2002 y 2008).
Un desarrollo más elaborado de tal invariantismo podría acabar identificando varios tipos de invarianzas que conducirían a la constitución de tres grandes campos: 1) un mundo externo en el espacio y tiempo, 2) los mundos internos de nuestras múltiples subjetividades y 3) el mundo de significados pensables y comunicables que permite que existan cosas como la lógica, las matemáticas o las relaciones conceptuales. Estos tres campos constituirían lo que desde ciertas ontologías se ha considerado una partición exhaustiva de la realidad, un ejemplo de ello es la teoría de los tres mundos de Popper.
La tesis invariantista T5, junto con el meliorismo de T4 y el no igualitarismo de T3 sirven para diferenciar al perspectivismo de otra posición también estrechamente relacionada: el contextualismo. Que cierto contenido dependa de una perspectiva implica que depende de un cierto contexto, del contexto o emplazamiento desde el que se adopta la perspectiva. Pero la conversa no se cumple. Y aunque el contextualismo también sea muy pluralista, muestra una constante inclinación hacia el relativismo y no implica ni T3, ni T4 ni, por supuesto, T5. Es más, aunque el contextualismo pueda hacerse compatible con T3 y con T4, no es compatible con T5.
4. Problemas persistentes
A continuación señalaremos brevemente varios conjuntos de problemas persistentes en el perspectivismo.
4.1. Problemas no resueltos de identidad
A pesar de haber estado insistiendo en las peculiaridades del perspectivismo frente al relativismo, al escepticismo, al pluralismo y, un poco más arriba, frente al contextualismo, no pueden ocultarse ciertos problemas persistentes de identidad. ¿No hay fuera del perspectivismo otras formas plausibles de realismo no metafísico? ¿Bastan las tesis del igualitarismo y del no igualitarismo para diferenciar respectivamente al relativismo del perspectivismo? ¿Hay realmente diferencias entre el perspectivismo y un pluralismo, o un contextualismo, no relativistas?
Muy a menudo, lo único que distingue todas las posiciones anteriores es una diferente actitud. Y las actitudes dejan fácilmente de identificarse cuando solo tenemos en cuenta los contenidos proposicionales de ciertas tesis.
4.2. Perspectivismo moderado o radical
La necesidad de adoptar perspectivas en todos nuestros accesos a la realidad puede entenderse o bien como no teniendo relevancia más que en algunos casos particulares, o bien como teniendo un profundo poder configurador sobre absolutamente toda la realidad. Y solo en el segundo caso el perspectivismo sería radical.
T1, en nuestra formulación, es neutral respecto a si existe o no una realidad más allá de las perspectivas, o independientemente de las perspectivas, o existiendo externamente a ellas. Y esta ambigüedad muestra las tensiones entre radicalidad y moderación.
4.3. Problemas de desarrollo del perspectivismo
Apenas existen análisis detallados acerca de la naturaleza de las perspectivas, ni tampoco acerca de la dinámica de las perspectivas, o simplemente acerca del modo de existencia de las perspectivas. Menos aún, hay discusiones en profundidad que permitan contrastar distintos enfoques. Así mismo, no está nada claro que, en sus aplicaciones a problemas concretos, los análisis perspectivistas sean mejores que los análisis ofrecidos desde otros planteamientos.
Sin resolver estas cuestiones, decir que todos nuestros accesos a la realidad requieren adoptar un punto de vista puede convertirse en algo sin apenas contenido sustantivo. Tal como quedaba recogido en T4, el perspectivismo se compromete con la búsqueda de mejores enfoques. Pero esto es justamente lo que se echa en falta con los conceptos centrales del propio perspectivismo.
4.4. Los sujetos que adoptan puntos de vista y las circunstancias en las que se adoptan
Un perspectivismo plenamente consecuente debería aplicarse también a las entidades que actúan como portadoras o titulares de las perspectivas. Pero si tenemos en cuenta T1, surgen dificultades. Lo que obtendríamos es una concepción aspectual de los sujetos que adoptan perspectivas. No podrá afirmarse que consisten en algo sustancial situado más allá de lo que nos muestran las perspectivas que nos permiten acceder a esos aspectos. Como mucho, podremos «imaginar» algo más sustancial. Pero esto será un simple ejercicio de especulación arriesgada, sin apenas valor cognitivo.
Con las circunstancias en las que se adoptan puntos de vista, pasa algo similar. Si tenemos en cuenta T1, sólo será posible concebir esas circunstancias como aspectos a los que inevitablemente también se accede adoptando alguna perspectiva.
Con todo, el problema generado por la dependencia perspectivista en el caso de los sujetos que adoptan perspectivas, y muy en particular cuando se trata de sujetos personales, es más trágico que el problema de perder sustancialidad en las entidades que pueblan la realidad alrededor nuestro. En el caso de los sujetos personales, nos afecta desde dentro. ¿Somos capaces de asumir que podemos ser simplemente una colección de aspectos?
4.5. La superficialidad del perspectivismo
Después de todo, ¿no será el perspectivismo una posición filosófica muy superficial? Anjan Chakravartty es un autor que ha dudado recientemente de la sustantividad del perspectivismo. Sus críticas se centran en el perspectivismo dentro de la filosofía de la ciencia, pero el enfoque puede ser fácilmente generalizado. Además, resume muy bien una serie de inquietudes bastante extendidas. Véase Chakravartty (2010 y 2017).
Chakravartty argumenta que apelar a las perspectivas no explica en profundidad cómo la existencia de teorías o modelos mutuamente inconsistentes no tiene porqué generar necesariamente creencias incompatibles. El perspectivismo hace intervenir la dependencia perspectivista. Pero esta explicación es muy superficial. Algunos claros ejemplos de explicaciones más profundas serían:
- Las inconsistencias aparentes se explican por la existencia de teorías o modelos subyacentes. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se apela al uso de diferentes sistemas de proyección cartográfica terrestre.
- Esas inconsistencias se explican por diferencias de significado en algunos de los conceptos sobre los que se articulan las teorías o modelos. Un ejemplo lo ofrece el contraste entre la mecánica newtoniana y la mecánica relativista.
- Esas inconsistencias se explican por diferencias de actitud. No mantendríamos propiamente actitudes de creencia respecto a alguna de las teorías o modelos en conflicto. Esto suele ocurrir, por ejemplo, cuando consideramos que la evidencia es insuficiente.
Ninguna de estas tres estrategias apela a la noción de perspectiva. Es más, según Chakravartty, insistir en la dependencia perspectivista tiende a bloquear esas importantes estrategias explicativas.
El perspectivismo puede defenderse diciendo que justamente el concepto de dependencia perspectivista se refiere al tipo de fenómenos que Chakravartty menciona. La dependencia perspectivista estaría implícita en ellos. Sin embargo, ¿puede un análisis perspectivista aportar algo relevante que no pueda ser identificado o descrito de otra forma? Chakravartty responde a esta pregunta planteando el siguiente trilema:
El perspectivismo o bien es irrelevante, o bien es incoherente, o bien es inestable.
Si lo que aporta el perspectivismo puede ser adecuadamente identificado o descrito sin recurrir a una dependencia perspectivista, entonces el perspectivismo resultará irrelevante. Si lo que aporta el perspectivismo contradice los resultados científicos a los que llegamos sobre la naturaleza de la realidad sin apelar a ninguna dependencia perspectivista, entonces será incoherente con lo que ha sido nuestra mejor forma de conocer la realidad. Y si el perspectivismo duda entre las dos opciones anteriores, entonces se enfrentará a una difícil situación de inestabilidad. El rechazo de cualquiera de los polos de este trilema conduce a tener que decidir entre los dos polos restantes. Y cualquier decisión parece inadecuada.
¿Qué fuerza tiene este trilema? En la línea iniciada por Giere (2006), trabajos como el de Massimi (2022), así como la mayoría de los incluidos en Massimi y McCoy (eds.) (2019) o en Massimi y M. Cretu (eds.) (2020), desarrollan un perspectivismo científico que intenta al mismo tiempo ser relevante y estar en sintonía con el realismo de la propia ciencia. En cualquier caso, para un perspectivismo no relativista, la fuerza del trilema de Chakravartty podría ser mínima. Un perspectivismo no relativista puede sentirse muy a gusto en la posición de la inestabilidad. Muchas veces reconocería la existencia de importantes y sumamente valiosas afirmaciones sobre la realidad, principalmente afirmaciones acerca de invarianzas, pero recordaría siempre que toda afirmación es dependiente de nuestras perspectivas, que es «interna» a alguna perspectiva. Para el perspectivismo no relativista el problema estaría más bien en pretender tener garantías de algo más estable, de algo más «externo». Y esto sí sería un grave problema porque no parece haber nada así.
Manuel Liz
(Universidad de La Laguna)
Referencias
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Recursos en línea
Baghramian, Maria and J. Adam Carter, «Relativism», The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Spring 2025 Edition), Edward N. Zalta & Uri Nodelman (eds.), forthcoming URL = <<https://plato.stanford.edu/entries/relativism/>.
Franklin Jacoby, «Perspectivism in science», Internet Enciclopedia of Philosophy (URL= <https://iep.utm.edu/persp-sc/>)
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