1. Introducción
En filosofía de la mente, la tesis de la realización múltiple sostiene que los tipos mentales se implementan en diversos tipos físicos. En filosofía de la ciencia, la tesis de la realización múltiple afirma que los tipos de las ciencias especiales – esto es, de las ciencias que no son la física – se implementan en diversos tipos de las ciencias físicas. En ambos casos, la realización múltiple constituye un argumento antireduccionista. Mientras que el reduccionismo presenta una relación uno a uno entre tipos mentales (o especiales) y tipos físicos (o de las ciencias físicas), la realización múltiple propone una relación de uno a muchos entre los primeros y los segundos (Fodor, 1974).
La tesis de la realización múltiple encontró terreno fértil inicialmente dentro de la filosofía de la mente como consecuencia del auge de la teoría computacional de la mente en los años ’60 (Putnam, 1967). Para esta teoría, la distinción entre software y hardware es esencial; un mismo programa puede implementarse en distintos sustratos físicos, destacándose así la autonomía relativa del primero con respecto al segundo. La discusión sobre la realización múltiple se extendió rápidamente a filosofía de la ciencia, adquiriendo una especial relevancia en filosofía de la biología (Sober, 1999). En cualquier caso, el elemento distintivo del modelo de la realización múltiple en el ámbito de la filosofía de la ciencia radica en su capacidad para dar cuenta de la autonomía relativa de las ciencias especiales – como la sociología, la psicología y la biología – con respecto a la física (Fodor 1974; 1997).
Para ejemplificar la realización múltiple, consideremos el caso de las feromonas (Hoynengen-Huene, 1997). Estas sustancias químicas son segregadas por ciertos organismos, y funcionan como mensajeros entre individuos, generalmente de la misma especie. Las feromonas favorecen comportamientos adaptativos y han sido seleccionadas precisamente por esta razón. Existen diversos tipos de feromonas; algunas indican la disponibilidad sexual («feromonas sexuales»), mientras que otras transmiten información sobre la ubicación de alimentos («feromonas de rastro»), entre otras funciones. Lo fundamental es que, a pesar de desencadenar comportamientos uniformes, estas feromonas no comparten una estructura química común. Así, aunque constituyen una clase natural desde la perspectiva biológica, no lo son desde la perspectiva de la química. Las feromonas permiten explicar y predecir el comportamiento de los organismos de una determinada especie, pese a no poseer una estructura química común (Hoynengen-Huene, 1997).
Uno de los atractivos del modelo de la realización múltiple es su capacidad para combinar el anti-reduccionismo con el fisicalismo, generando así una forma de fisicalismo no reduccionista (Block, 1997). El aspecto novedoso de la realización múltiple, tal como lo señaló en su momento Jerry Fodor, es que permite adoptar una posición anti-reduccionista sin caer en el dualismo (Fodor, 1974). En el fisicalismo no reduccionista, los tipos de una disciplina especial siempre requieren una implementación física, pero dicha implementación puede estar múltiplemente realizada en diversos tipos de realizadores físicos.
2. El modelo de la realización múltiple
Hilary Putnam inició al debate sobre la realización múltiple precisando su alcance como modelo alternativo al reduccionismo (Putnam, 1960; 1967). Para el reduccionismo de la identidad de tipos, las sensaciones son simplemente procesos cerebrales (Sellars, 1959). Los defensores del modelo de la identidad de tipos mencionan varias razones que militan en favor de dicha teoría. Es una teoría simple, no postula entidades misteriosas, ni desconocidas o inescrutables, explica los procesos mentales sin acudir al dualismo, y es capaz de dar cuenta de la causalidad mental de manera sencilla y transparente como una instancia de causalidad física pura y simple (Polger, 2004). A pesar de estos méritos del modelo reduccionista, la realización múltiple hizo rápidamente mella en la comunidad filosófica poniendo en duda el cuadro teórico tradicional.
Con la introducción de la noción de realización múltiple, Putnam construye un marco conceptual rival a la teoría de la identidad de tipos. Según Putnam, la determinación de cuál de ambas teorías es correcta es esencialmente una cuestión empírica (Putnam, 1967). El argumento de Putnam tiene dos etapas. En la primera, se identifica cuáles son las condiciones para que la tesis de la identidad de tipos sea correcta. En la segunda, se sostiene que dichas condiciones difícilmente puedan ser satisfechas (Putnam, 1967). Putnam nos invita a pensar en el caso del dolor. Para que la tesis de la identidad de tipos sea correcta, es condición necesaria y suficiente que todo organismo que experimente dolor se encuentre en un estado físico y químico determinado (Putnam, 1967). Satisfacer esta condición – sostiene Putnam – es extremadamente exigente (aunque no empíricamente imposible). Por ello, según Putnam, la cuestión termina siendo empírica:
“This means that the physical-chemical state in question must be a possible state of a mammalian brain, a reptilian brain, a mollusc’s brain (octopuses are Mollusca, and certainly fell pain), etc. At the same time, it must not be a possible (physically possible), state of a brain of any physically possible creature that cannot feel pain. Even if such a state can be found, it must be nomologically certain that it will also be a state of the brain of any extraterrestrial life that may be found that will be capable of feeling pain before we can even entertain the supposition that it may be pain” (Putnam, 1967, in Putnam 1995, p. 436).
Interpretada en clave de la teoría de la identidad de tipos, una ciencia general del dolor – esto es, una ciencia del dolor que sea válida tanto en mamíferos como en reptiles, etc. -, necesariamente requiere del mismo estado físico subyacente en todas las especies sobre las que dicha ciencia pretenda aplicarse. Según Putnam, esto es poco plausible (Putnam, 1967). La realización múltiple en cambio permite elaborar una ciencia general del dolor para todas las especies, aun cuando la implementación física de ese estado mental varíe de una especie a otra. La realización múltiple permite identificar generalizaciones mentales en diferentes especies, sin concentrarse en los detalles de su implementación física, que pueden, por demás, ser diferentes en cada una de ellas.
El énfasis de Putnam es en instancias de realización múltiple a través de diferentes especies, como en el caso del dolor recién mencionado. Fodor por su parte enfatiza que dicha tesis de la realización múltiple puede generalizarse, y sostiene que la misma puede tener lugar aún dentro de una misma especie, sin que la lógica del modelo difiera de la propuesta de Putnam. Así, podemos contar dentro de una misma especie con generalizaciones psicológicas que no pueden ser capturadas uniformemente a nivel físico. Autores posteriores, como Terry Horgan, adoptan una posición todavía más expansiva de la realización múltiple:
“The intentional mental states we attribute to one another might turn out to be radically multiply realizable at the neurobiological level of description, even in humans; indeed, even in individual humans; indeed, even in an individual human given the structure of his central nervous system at a single moment of his life” (Horgan, 1993).
La propuesta de Fodor es particularmente explícita en cuanto al rol de la realización múltiple dentro de la explicación científica. No es tanto la realización múltiple de tipos per se lo que interesa a Fodor, sino la realización múltiple de leyes, esto es, de enunciados nomológicos que conectan tipos múltiplemente realizados. En la figura 1 se puede observar la representación canónica del modelo de la realización múltiple según Fodor. S1 y S2 son dos tipos de las ciencias especiales nomológicamente conectados. Cada uno de esos tipos está múltiplemente realizado en los realizadores P11, P12, P21, P22, etc. La relación causal tiene lugar entre los realizadores que son instancias físicas del tipo especial.

Es fundamental conceptualizar adecuadamente la diferencia entre el modelo de la realización múltiple y el modelo de la identidad de tipos. En el caso del modelo de la identidad de tipos existe siempre una relación uno a uno entre los tipos especiales y los tipos físicos. En el modelo de reducción de Nagel, los tipos especiales y los tipos físicos están conectados por “principios de conectividad” (Nagel, 1961). En el modelo de Fodor dichos “principios de conectividad” son llamados “leyes puente”, y presentados como bicondicionales (Fodor, 1974). La reconstrucción de fodoriana ha sido adoptada como canónica aun cuando algunos autores sostienen que Nagel mismo no incluía como una exigencia la bicondicionalidad de dichas leyes puente (Richardson, 1979). Según Fodor, la presencia de realización múltiple implica la no disponibilidad de leyes puente bicondicionales (Fodor, 1974). Esto es precisamente lo que bloquea la posibilidad de reducción.
La realización múltiple ha sido defendida con diversos argumentos. Mencionaré aquí tres de ellos que han gozado de particular importancia dentro de la literatura: el argumento de la equipotencialidad cerebral (Block y Fodor, 1972); el argumento de la evolución convergente (Block y Fodor, 1972), y finalmente el argumento de los autómatas como evidencia en favor de la realización múltiple (Fodor, 1974).
La doctrina de la equipotencialidad se funda en la idea de Karl Lashley según la cual una gran variedad de funciones psicológicas puede ser ejecutada por una diversidad de estructuras cerebrales. El cerebro, gracias a su plasticidad, tiene la capacidad de reubicar tareas en distintas partes de su tejido cuando alguna sección de este ha sido dañada. Block y Fodor sostienen que esto constituye evidencia en favor de la realización múltiple y en contra de la identidad de tipos (1972). En efecto, si entre las tareas que puede realizar el cerebro y su estructura física hubiese una relación uno a uno, el daño en la estructura cerebral no podría ser subsanado relocalizando esa función en otra sección del cerebro. Por ello, según Block y Fodor, la evidencia empírica en favor de la plasticidad cerebral respalda la tesis de la realización múltiple (Block y Fodor, 1972).
El segundo argumento se apoya en la idea de la evolución convergente (Block y Fodor, 1972). Esta última tiene lugar cuando diferentes especies desarrollan rasgos similares que no han sido heredados de un ancestro común: las alas de los murciélagos y los pájaros, la estructura hidrodinámica de tiburones y delfines, son algunos ejemplos que habitualmente se mencionan como ilustración de la evolución convergente (Polger y Shapiro, 2016). Block y Fodor afirman que el caso de la evolución convergente sugiere que dos organismos pueden tener los mismos rasgos aún cuando difieran fisiológicamente, y esto es precisamente lo que tendríamos que esperar si hubiese realización múltiple (1972). La existencia de rasgos convergentes, a pesar de la diversidad fisiológica, pondría así en duda la teoría de la identidad de tipos, y constituiría un argumento en favor de la realización múltiple.
Finalmente, el tercer argumento que debe considerarse deriva su fuerza de la existencia de autómatas capaces de satisfacer nomológicamente predicados psicológicos sin satisfacer predicados neurológicos (Fodor, 1974: 105). Este argumento muestra la posibilidad de la realización múltiple introduciendo una instancia concreta en la que ella tendría lugar. Evidentemente el argumento depende de que dichos autómatas sean capaces de satisfacer los predicados psicológicos mencionados. Nótese sin embargo el alcance limitado de este argumento. En el más optimista de los escenarios, solo muestra una instancia de realización múltiple. De por sí, el argumento no justifica que existan otros casos de realización múltiple; para obtener tal justificación es necesario aportar evidencia empírica adicional (Polger y Shapiro, 2016).
3. Coincidencia y selección
La realización múltiple supone la existencia de efectos uniformes a nivel de las ciencias especiales. Según la objeción de la coincidencia cósmica, esto resulta problemático, pues es un misterio cómo realizadores no uniformes pueden generar efectos uniformes. El argumento plantea un dilema. Si los realizadores carecen de un denominador común, obtenemos realización múltiple; pero justamente allí la objeción de la coincidencia cósmica adquiere toda su fuerza, pues queda inexplicado cómo realizadores sin un factor común producen resultados uniformes. Si, en cambio, los realizadores comparten un denominador común, evitamos la objeción de la coincidencia cósmica, pero renunciamos al mismo tiempo a la realización múltiple, ya ese denominador común constituiría la base para una reducción de tipos. Este argumento fue defendido de diversas maneras por diferentes autores (Papineau, 1993, 2009; MacDonald, 1992; Rosenberg, 2001).
Dos aspectos esenciales deben consignarse para refinar la objeción de la coincidencia cósmica. En primer lugar, el argumento no busca refutar la realización múltiple; simplemente cuestiona su credibilidad (Papineau, 1993). En segundo lugar, la crítica no se centra en la realización múltiple de tipos, sino en la realización múltiple de leyes (Papineau 1993, 1997). La diferencia entre ambas es crucial. Un tipo puede estar múltiplemente realizado, aun cuando no esté conectado con otros tipos a través de leyes. Tómese el caso de un sacacorchos; éste puede ser instanciado en diversas sustancias físicas. En la realización múltiple à la Fodor, en cambio, lo que importa es que las leyes que conectan diferentes tipos estén ellas mismas múltiplemente realizadas: es decir, que el mecanismo subyacente sea variable. Aunque la realización múltiple de leyes implica la de tipos, no se cumple la inversa. Nótese que la existencia de tipos múltiplemente realizados no es problemática, por cuanto no se ve afectada por la objeción de la coincidencia cósmica. La complicación surge en el contexto de leyes múltiplemente realizadas. La objeción de la coincidencia cósmica parte de la reconstrucción canónica de Fodor sobre la realización múltiple, destacada en la figura 1. En el ámbito de explicaciones mediante leyes múltiplemente realizadas, resulta problemático asumir sin más que realizadores no uniformes producen efectos uniformes (Papineau, 1993).
Ante esta objeción, una estrategia posible consiste en negar que la convergencia requiera una explicación. Desde esta perspectiva la realización múltiple es un hecho bruto (“brute fact”) que no demanda justificación alguna; se trata de un elemento primitivo, fundamental de la realidad misma. Fodor, de hecho, sugiere precisamente esta salida a la objeción de la coincidencia cósmica:
“Damn near everything we know about the world suggests that unimaginably complicated to-ings and fro-ings of bits and pieces at the extreme micro- level manage somehow to converge on stable macro-level properties. On the other hand, the “somehow” is entirely mysterious” (Fodor, 1997, pp. 160-161).
Como alternativa a la tesis de Fodor, los defensores del modelo selectivo proponen identificar un mecanismo subyacente que explique cómo realizadores no uniformes pueden generar resultados uniformes. El mecanismo que proponen es la selección. Las explicaciones selectivas se centran exclusivamente en los efectos, reteniendo aquellos realizadores que producen resultados adaptativos. La consecución de este resultado adaptativo puede producirse de diversas maneras, sin necesidad de que exista uniformidad física alguna al nivel de los realizadores (MacDonald, 1992). Los defensores del modelo selectivo argumentan que al complementar la realización múltiple con un mecanismo fundado en la selección natural, la objeción de la coincidencia cósmica desaparece, ya que se cuenta, ahora, con un mecanismo que especifica cómo la uniformidad puede lograrse a través de realizadores no uniformes.
4. Individualización y evidencia
No todos los filósofos comulgan con el modelo selectivo ni son particularmente sensibles a la objeción de la coincidencia cósmica. Algunos filósofos sostienen que la objeción de la coincidencia cósmica es simplemente irrelevante, adhiriendo a la posición de Fodor sobre los “hechos brutos”. Otros cuestionan la idoneidad del modelo selectivo para dar cuenta de la realización múltiple (Knowles, 1999). Según este autor, el mecanismo selectivo resulta ser irrelevante, ya que simplemente filtra la variación, y la realización múltiple es anterior al proceso de filtrado. La realización múltiple se manifiesta en la existencia misma de variación. Aunque la selección opera sobre esa variedad, eventualmente reduciéndola, de ninguna manera puede decirse que contribuye a explicarla (Knowles, 1999).
Ciertos críticos atacan la realización múltiple fundándose en consideraciones relativas a la inadecuada individualización de los fenómenos múltiplemente realizados, y la deficiente evidencia disponible en su favor. Bechtel y Mundale (1999) objetan que la individualización de los estados cerebrales suele ser excesivamente restrictiva, lo que permite clasificar como una instancia de realización múltiple fenómenos que, bajo una individualización más amplia de los estados cerebrales, no serían clasificados como tales. Desde otro ángulo, se ha objetado que, en el caso de la realización múltiple inter-especies, “se presupone pero no se prueba” la existencia de tipos mentales idénticos en diferentes especies (Zangwill, 1992). De hecho, la caracterización de estos estados mentales en diferentes especies resulta problemática porque cada especie cuenta con particularidades propias – sensoriales y motoras – que se resisten a una individualización uniforme (Zangwill, 1992). Sin esa individualización uniforme, la realización múltiple ni siquiera entraría como contendiente.
En un libro reciente, Polger y Shapiro (2016) llevan a cabo un escrutinio minucioso de la literatura existente sobre la realización múltiple, y desarrollan un ataque frontal a la ortodoxia en la materia. Polger y Shapiro cuestionan el modelo de la realización múltiple en diversos aspectos, entre los cuales mencionaremos tres de ellos. En primer lugar, objetan que cualquier variación a nivel de los realizadores sea indicativa de realización múltiple. En segundo lugar, ponen en duda tanto la tesis sobre la irrelevancia del material sobre el que se implementa una función, como la tesis de la existencia de un repertorio ilimitado de realizadores que estarían disponibles para realizar ese objetivo. Finalmente, critican el modelo de la realización múltiple por cuanto no tiene en cuenta la importancia de la composición y estructura de los realizadores.
El primer aspecto que disputan estos autores es la tesis según la cual cualquier variación a nivel de los realizadores es indicativa de realización múltiple. Dicha tesis es particularmente evidente en autores como Horgan (1993), aunque también está presente en filósofos como Aizawa y Gillett, (Aizawa y Gillett, 2009; Gillett, 2003; Horgan, 1993). En su versión más fuerte, la tesis en cuestión manifiesta una visión heracliteana de la realización múltiple (Polger y Shapiro, 2016). En contraste, Polger y Shapiro puntualizan que no todas las variaciones son testimonio de la existencia de realización múltiple. La realización múltiple es una forma específica de variación entre tipos diferentes de realizadores (Polger y Shapiro, 2016, p. 40). La mera presencia de tokens cerebrales diferentes, que implementan un mismo tipo mental, no significa que haya realización múltiple. La realización múltiple exige, además, que los tokens en cuestión pertenezcan a diferentes tipos cerebrales. Polger y Shapiro rechazan la versión heracliteana de la realización múltiple, y evitan de esta manera el caso extremo defendido por filósofos como Terry Horgan (1993).
El segundo punto que es objeto de crítica es el postulado según el cual el material sobre el que es implementada una función es simplemente irrelevante. Generalmente este argumento viene acompañado de la sugerencia de un repertorio ilimitado de realizadores que pueden ser reclutados para realizar una misma tarea. Cabe recordar que Putnam sostuvo en su momento que no hay argumentos a priori para afirmar que las funciones cognitivas humanas deban estar implementadas exclusivamente en neuronas:
“Strange as it may seem to common sense and to sophisticated intuition alike, the question of the autonomy of our mental life does not hinge on and has nothing to do with that all too popular, all too old question about matter or soul-stuff. We could be made of Swiss cheese, and it wouldn’t matter (Putnam, 1975, p.291)
Polger y Shapiro sostienen que ambos extremos requieren de evidencia empírica. Por otra parte, el mero hecho de ser implementado en materias diversas no constituye una prueba de realización múltiple porque el mecanismo subyacente puede ser el mismo en ambos casos. Tomemos, por ejemplo, un reloj de titanio y un reloj de aluminio. Aunque son de diferentes materiales, esto no implica automáticamente que el reloj esté siendo múltiplemente realizado. Según Polger y Shapiro (2016, p.64), para calificar el caso como una instancia de realización múltiple, es necesario demostrar que los mecanismos subyacentes son distintos. Este principio se aplica también a casos como el de un cerebro compuesto por neuronas y una computadora hecha de chips de metal: la mera variación en el material no implica realización múltiple. Es la existencia de un mecanismo subyacente distinto para cada caso lo que da testimonio de la existencia de realización múltiple (Millikan, 1999, p.61). En resumen, el enfoque en el mecanismo, y no en el material, es lo que permite establecer la existencia de realización múltiple.
Por otra parte, la existencia de un repertorio literalmente infinito de realizadores sobre los que se podría implementar la misma función no puede ser simplemente asumida. Esta tesis requiere al menos algo de evidencia empírica para ser creíble. Obviamente mientras más amplia y variada sea la gama de realizadores que pueden implementar una misma función, más poderoso será el caso en favor de la realización múltiple (Polger y Shapiro, 2016). Restringir el repertorio de realizadores – siendo menos discriminativo al momento de identificarlos – abre inmediatamente la posibilidad de encontrar posibles identidades reductivas (Polger y Shapiro, 2016, p.51).
El tercer aspecto que debe ser mencionado está íntimamente relacionado con el anterior, y es el rôle de la estructura sobre el que se implementan las funciones. Según la ortodoxia, la composición o estructura de los realizadores es irrelevante, de la misma manera que es irrelevante el material sobre el que se implementa la tarea. Esto trae a colación el «principio de Walt Disney» de Ned Block (1997, p.20). En el mundo de Disney, objetos como un tomate o un trozo de queso pueden hablar y pensar. Sin embargo, en la realidad, ciertas tareas requieren una estructura específica para poder ser llevadas a cabo. Un simple agregado, como un trozo de queso, carece de la estructura necesaria para poder pensar (Polger y Shapiro, 2016, p.51). Desde que se admite que la composición puede ser relevante, se sugiere que un mecanismo subyacente puede proveer una posible explicación del fenómeno en cuestión. De esta manera, reconocer la importancia de la idea de composición u organización podría habilitar el encuentro de potenciales identidades reductivas.
5. Conclusión
En conclusión, durante el último medio siglo, el modelo de realización múltiple ocupó un lugar destacado en la comunidad filosófica. Con el auge del computacionalismo adquirió el status de una ortodoxia, sobre todo en el ámbito de las ciencias cognitivas y en filosofía de la mente. No obstante, parte de este optimismo con respecto a la realización múltiple se desvaneció en los últimos años. La aplicación excesivamente laxa del concepto de realización múltiple condujo a una interpretación inflacionista del mismo, mermando su credibilidad. Por otra parte, la falta de evidencia empírica concreta puso también en jaque el modelo. Dicho esto, y a pesar de que en la actualidad la realización múltiple no suscita el entusiasmo que generó antaño, aun así continúa siendo un ámbito de debate activo en la comunidad filosófica, no solo en la filosofía de la mente, sino también en la filosofía de la ciencia en general (Polger y Shapiro, 2023).
Diego Ríos
IIF – SADAF (CONICET)
Buenos Aires, Argentina
Referencias
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Recursos en línea
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Bickle, John. Multiple Realizability", The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Summer 2020 Edition), Edward N. Zalta (ed.). https://plato.stanford.edu/archives/sum2020/entries/multiple-realizability/.
On multiple Realizability. Polger, Th. And Shapiro, L. https://blog.apaonline.org/2017/05/10/on-multiple-realization/
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Cómo citar esta entrada
Ríos, D. (2024): «Realización Múltiple», Enciclopedia de la Sociedad Española de Filosofía Analítica (URL: http://www.sefaweb.es/realizacion-multiple/)